jueves, 3 de abril de 2014
Dejarse Llevar...
El pensamiento de poseerte, de hacerte mio, el sentir dominar, el experimentar la sumisión, el deseo de hacerte daño y placer.
El placer de saber que me piensas. El orgullo de saber que hoy respiras para mi.
El poder ejercer un poder. El comprobar una ciega obediencia. Dejando a un lado los tabúes.
Fluyendo como el agua entre las rocas.
Sin los límites de la rutina. Con la inocencia del desconocimiento. Sacando el salvaje que llevamos dentro.
Notando las reacciones de las pieles.
Palpar la libertad que nos aborda. Dejarnos llevar por la más abrupta de la lujurias.
Siendo tú, siendo yo. Siendo el desenfreno el único dueño.
Dejando a un lado la timidez, invitando al morbo, al descarado y placentero vicio.
Sentirnos animales libres, salvajes, sin dueños, sin amos. Siendo solo lo que el cuerpo nos pida ser.
Dos desconocidos reencontrándose como único testigo el tiempo.
Velados por la luna, guardiana de tantos secretos, testigo de tantas perversiones.
Las estrellas serán el manto, la hierba será el colchón, el colchón será una herramienta más.
miércoles, 2 de abril de 2014
Querido Nadie.
Escribo simplemente para decir, decirte, deciros... Que la vida es dura, que la vida es cruel, que disney se inventó para condicionarnos, que playboy se creó para prototizar mujeres floreros, mujeres que todo hombre ha deseado en alguna ocasión tener en su cama, al igual que pasa con los príncipes, toda mujer ha deseado hallar uno.
Buscamos la forma de ser felices, de tolerar lo malo que nos sucede a costa de energía, la misma que después no empleamos en aquello que nos llena. Somos seres terriblemente egoístas. Siempre cuanto pasamos es peor que cualquier otra cosa.
Muchos somos o creemos que somos invisibles, o la sombra de alguien a quien idolatramos. Nos condicionamos, buscando siempre sobrepasar en algo. Tener un reconocimiento. Reconocimiento que muchas veces no llega.
Nos olvidamos de buscar el esplendor en las pequeñas cosas. De valorar lo que no vemos. De sentir lo que no conocemos. La vida pasa tan lentamente que un año puede convertirse en un infierno. Siempre nos sentiremos solos, en nuestro egoísmo, por no encontrar alguien que nos entienda sobre cualquier cosa. Sin imaginar, que es posible, que aquello tan añorado estuviera al lado.
Las personas cambian con los días, incluso con las horas. Pero siempre queda la esencia original. Intocable...
Querido Nadie... No sugestiones todo. No critiques sin reafirmar tu verdad. No luches contra viento y marea si sabes que al final sólo hallarás una tierra desolada donde morir solo.
Querido nadie, valorate más, todos somos iguales, y en esa igualdad somos diferentes. No pienses en qué llegará mañana si apenas estas viviendo el hoy. Conócete a ti mismo hasta el punto de asustarte de tus demonios. Lucha contra tus miedos hasta que los venzas. Busca un lugar aislado donde ir a escucharte.
Encuentrate en el espejo cada mañana. Haz de tu reflejo un destello que te ciegue. Respira tan fuerte que hasta te marees. Observa las estrellas. Aprende a ver a las personas, no sólo a mirar. Consigue escuchar sin simplemente oír.
Deja que las lágrimas fluyan, relajarán tu cuerpo y tu alma, dormirás mejor y limpiarás tus ojos. Ríe cuando quieras, para llorar cuando puedas... O como dirían los sabios, ríe ahora, llora después.
Aprende a quererte... Pero si logras averiguarlo dímelo... No hagas caso de nada de lo anteriormente leído. Son simples reflexiones de una vida no tan mala como pienso ni tan buena como creen...
Hasta siempre Querido Nadie.
martes, 1 de abril de 2014
Diario de un ángel. Parte 1
Una mañana se levantó, con las ganas suficientes para coger aire y soltarlo lentamente. El día estaba gris, pero no por ello sintió una tristeza pronunciada. Abrió la ventana. El aire se sentía frío, cortante, acariciaba la piel con dureza. Notaba la humedad del rocío caído por la madrugada. Se fijo en los surcos que frío y bao habían creado en los cristales. Los observó durante unos instantes, hasta que notó como su cuerpo se destemplaba. Suspiró y cerró la ventana. Miró hacía su cama dejando la mirada en el vacío.
Posiblemente pensaría en la rutina que le esperaba. Tanta monotonía la ahogaba, pero la certeza de no saber encarar algo diferente a lo que ya conoce la aterraba hasta el punto de conformarse. Despacio se dirigió a la cocina. Agarro un vaso pequeño, le puso chocolate y con la leche bien fría empezó a jugar con los grumitos. Ese instante era sin duda el más feliz del día, después, claro, del saludo de la jauría de animales que tenía en casa.
Acto seguido volvió a la habitación para vestirse. Y miró de nuevo tras la ventana. El día se abría paso y con él la vida. La misma que a ella se le escapaba en cada suspiro. Aparentemente era fuerte. Pero de su realidad, sólo ella y nadie más, era consciente. Sintiéndose siempre la sombra de un árbol inalcanzable, sin darse cuenta, que siendo un pequeño tallo también lograba hacer sombra. Pero tan lejos de esa realidad, ahogaba sus días entre lágrimas.
Ante quienes la conocían se mostraba recta, fuerte, calmada y serena, sabía que debía ser el pilar que los sujetase, pero desconoce el por qué. Simplemente acepta ser la base que los apoye aunque ella en su oscuridad añore ser sujetada. A veces deja escapar una lágrima, pero es tan imperceptible que ni ella se da cuenta. Lo sabe porque al mirarse al espejo nota como sus ojos han cambiado ligeramente de color...
Reina de mis resacas. Forraje
Mírame, no intentes tocarme no vaya a partirme como un papel. Mis ojos brillantes te dicen sinceros que ayer jugando a lanzarme me he vuelto a caer. Que duro está el suelo al anochecer.
Átame, si llega la noche me escapo volando. Amordazame, no creas que esto loco si escuchas que ladro. Soy un poco perro, soy un poco guarro, soy todo corazón, soy la mula que tira del carro.
Lo traigo cargado de risas y llantos, de guerras ganadas, placeres soñados, de noches sin luna, corazones rajados, me traigo el fracasar de mis amores más bizarros.
Me duelen los ojos de tanto mirarla, no sé que decirle, me faltan palabras, quizás ya no quiero a mi lado una falda, quizás sea el miedo de volver a cagarla.
Si e ve un poquito triste ella me abre la grillera y con los otros grillos malos me voy para afuera.
Para cuando estoy de vuelta soy un grillo carnicero, relamiendome los dientes, hoy le muerdo hasta a los perros.
Y me entretengo jugando con piedras preciosas, en un caminito de flores hermosas, la veo y se me caen los cojones al suelo. Y le entretengo contándole todas las cosas que he visto en el vuelo de mil mariposas. La veo y su sonrisa me arrastra hasta el fuego.
Ay que bien! Si me hago un porrito me aguanta el papel, si ve que estoy seco me da de beber, si llego muy tarde se enfada un poquito, le lanzo un besito y sonríe otra vez.
Me duelen los ojos de tanto mirarla, no sé que decirle me faltan palabras, quizás ya no quiera a su lado un macarra, quizás ya este harta de tanto resaca.
Se enreda del tiempo y las horas se paran, por más que quisiera no puedo olvidarla, si salgo corriendo sus ojos me atrapan, si duermo sin ella su ausencia me mata.
domingo, 30 de marzo de 2014
El lado gracioso del amor.
A veces intento captar el lado gracioso y humorístico del amor. Yo lo clasifico en tres tipos diferentes con sus respectivas variantes.
El primero, el amor-odio. El constante ni contigo ni sin ti. Aquel que si no aflora discusiones a diario parece vacío. Me he encontrado con varios casos a lo largo de mi vida. Una vez fue en Madrid, en el metro, creo que nunca lo podré olvidar, una pareja, muy joven, discutiendo, él la sujetaba del brazo y ella le pegó un guantazo a mano abierta que resonó por toda la estación. Se miraron fijamente y se besaron... Y ale! Aquí no ha pasado nada. He visto otros que hasta consumieron la juventud de la pareja, pero era tan grande la necesidad, supongo, de ambos, de seguir juntos que podían con todo...
El segundo, el amor idiota. Aquel empalagoso que hace que te suba el azúcar a 1000 en 2 segundos. Tiernos, acaramelados, sin ematia ninguna hacía los que tienen alrededor, todo lo ven de color de rosa. Todo es perfecto en su mundo, la discusión más fuerte que llegan a tener es la de cuelga tú, no tú, no tonta tú... Y suma y sigue...
Y el tercero, el amor irracional, incoherente, estúpido, absurdo, el yo por él y él por otra. Aquel inevitable que llega cuando menos lo esperas, entras en la friendzone, ese agujero del que jamás podrás salir. Saber que una persona lo es todo para ti pero tú para ella eres simplemente la hermana que no pudo tener, el mejor amigo que jamás pensó encontrar, etc...
Mientras tanto la vida sigue...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




