domingo, 1 de diciembre de 2013

Flores Espinadas.


Las escaleras. Suben o bajan... No importa... La vida es una constante pendiente. Luchando siempre contra corriente cuando no eres lo que todos desearon... Llega un momento en la vida en la que te debes plantear que es lo que quieres, quién eres y el porqué. No es sencillo... Algunas personas, con más años que arrugas, aún no saben distinguir entre las cuestiones y se aturden con sus pensamientos.

A mi me ha tocado ser mujer. Es un duro peso el que llevo encima... Siempre pendiente de estar a la altura. De cumplir expectativas. Pagamos como un doble impuesto moral... Debemos lograr ser buenas "mujeres" y a la vez no serlo.

Parece que da miedo saber que una, en éste caso, "hembra", pueda ser más fuerte que un "macho". Consideradas el sexo débil, quizás por nuestras delicadas facciones, lo "normal", es aprender a vivir a la sombra de un varonil muchacho que nos proteja de todo lo que nos rodea.

La sociedad no puede admitir un cambio, pero la verdad, es que sin nosotras, ellos no podrían seguir caminando, al igual que nosotras, sin ellos, no podríamos seguir evolucionando.

Es duro ser mujer hoy, pero miedo me da pensar como será para las que vendrán después...


miércoles, 2 de octubre de 2013

El silencio de los gritos.



El sol pega de frente, casi haciendo el intento de cegar. Los pájaros surcan los cielos, con cada corriente una pirueta. Las hojas bailan al son de la brisa. Los gatos hacen piruetas imposibles, los perros comparten miradas... Y los humanos... Simplemente no destacamos por nada que no sea la destrucción. Agotamos recursos naturales por la ansiedad de pensar en que se acabarán. No sabemos escuchar como crece una flor. Ni siquiera percibimos cuando empezamos a enfermar mas sin embargo, si prestamos atención a los seres que nos rodean, podemos darnos cuenta que ellos si lo notan.

Somos tan frágiles. Sólo se nos escucha cuando levantamos la voz, el resto del tiempo, simplemente, somos sombras animadas, con conciencia, que vagan por donde sus pies les llevan.

Ya apenas existe complicidad entre los amantes. Una mirada no dice nada si no la acompaña una palabra. Ya nadie se jura amor bajo las estrellas, ni nadie se inspira mirando la Luna.

Ya no importa si arrancan una flor o si la compran, es un detalle tan carente de materialismo y tan lleno de sentimentalismo que poco a poco ya no tiene lugar en la sociedad que conocemos.

Las tecnologías están enfriando los corazones de cuántos se dejan atrapar, incluida yo. Rara es la vez que alguien escribe una carta a mano. Yo recuerdo mi adolescencia. Me carteaba con gente de todo el mundo. Era maravilloso saber que alguien se había tomado tiempo y había dedicado su atención en redactar a mano una carta.

Antes las manualidades eran algo querido. Ahora regala una tablet y serás amado más aún. Es triste... Es como si hubiéramos entregado nuestras almas al más temible de los demonios. Y... ¿A cambio de que?

Los pájaros del whatssap ahogan nuestras voces, solo nos queda gritar en silencio. Seguir la rutina de ser como los demás y no intentar destacar con detalles pasados de moda.

¿En que momento se ha roto la complicidad?

viernes, 7 de junio de 2013

El tiempo pasa.


Cuando nada valga nada y cuando todo esto acabe, no vengas llorando ansías, que ya estabas avisado. Que el tiempo no es eterno ni inmortal una mirada, que quien se atreve a romperlo con su alma paga el precio.

No pretendas esconderte, de las sombras que te acechan, pues no son más que el reflejo, de cada una de tus experiencias. Cada fallo te persigue, eclipsando cada triunfo. No lograrás nada, si no escapas de tu orgullo.

Es la pescadilla que se muerde la cola, pero en está ocasión se va transformando en tiburón y acaba con todo lo vivido.

La soledad es tu aliada y solo te crees que será mejor que estar acompañado, pero los senderos de la vida no han sido hechos para caminarlos solos.

No eres consciente de la importancia de caer, siempre miras hacía arriba. Pequeño inocente, que duro será el golpe.

Aprender a vivir cada momento no esta hecho para ti, crees que la vida es eterna y mientras tanto te sigues debilitando...

La muerte jugará sus cartas y en soledad te atrapará, aprende hoy la lección de vivir cada día como si fuera una nueva vida.

El jardín del olvido.



Posiblemente sea mi culpa, seguramente exijo demasiado o quizás necesito menos de lo que imagino. Tal vez pido demasiado a un corazón desolado. La cuesta se hace cada vez más empinada, pero sigo trepando por ella, aún tengo la esperanza de encontrar lo que la vida me obligo a soñar para luego arrancármelo de las manos.

Quiero darme por vencida, necesito caer y descansar. A cada suspiro te siento más lejano, más en el horizonte donde el cielo se junta con la tierra mientras yo sigo más cerca del abismo. Te siento infranqueable y siento un miedo desconocido. Sensaciones en el estómago que no son más que nervios. Las mariposas se marcharon, me abandonaron y creo que no volverán.

Intento cuidar el jardín para su regreso, cada día riego cada flor, cada planta, pero lo veo un esfuerzo absurdo, ellas no lo ven, no se dan cuenta, solo piensan en su vuelo libre. Y mientras tanto yo sigo acompañada por los demonios que viven en mí.

Los pájaros vuelan cerca de mi, curioseando, intrigados por mi mirada, ya no me reconozco en el espejo, me he vuelto una desconocida en el camino de tu hallazgo. Basta una palabra, tan solo una, para que logres convertir mi día en un infierno o en un paraíso, pero no eres consciente aún... Y yo... Yo solo sigo esperando a que las mariposas me invadan el jardín en busca de descanso.

Pasan las horas y solo puedo llegar a una conclusión, he caído en eso que los bohemios llaman amor, pero a ratos no soy feliz... Faltan las mariposas en mi jardín...

viernes, 31 de mayo de 2013

Horas, minutos... Jamás segundos...


Existen tres tipos de días. Los días largos, los cortos y los inexistentes. O al menos así los clasifico yo. Los días largos son aquellos en los que parece que paramos el tiempo cuando en realidad quieres que las horas vuelen, pero el reloj es caprichoso y moldea de forma irracional los segundos. Te levantas por la mañana pensando que será bueno, divertido o simplemente pasable, pero según pasan los minutos te das cuenta que que la realidad se transforma y sientes como se alejan tus metas, es como si entrases en una espiral donde todo acaba deformado, las paredes se acercan y alejan a una velocidad de vértigo, respiras hondo y piensas, solo es un día largo, no pasa nada, mas en el fondo, eres consciente de que hubiera sido mejor no levantarse.

Parece que el mundo se confabula contra ti para que nada te salga bien, ni siquiera aquello que por ley controlas y manejas a tu antojo. Es posible que haga un sol radiante, pero solo ves nubes, intentas llenarte de positividad. Gran error, ahora todo se magnífica. Llegas a casa y el sol parece que va desapareciendo en el horizonte, pero aún queda la noche, dispuesta a terminar de golpearte quitándote el sueño. De nuevo respiras hondo y te enciendes un cigarro o un fly, el caso es mantener la atención en algo. Pero hagas lo que hagas... Seguirá siendo un día largo.

En ese preciso instante, en que por fin reconoces tu miserable suerte es cuando llegan noticias y es posible que no sean las peores de tu vida, pero andas en un momento tan magnificado que te sientes herido. A mi me da por llorar... O escribir, a veces ambas cosas, pero siempre acompañada de una melodía amarga y dulce a la vez, calurosa, que me llegue y me haga volar la imaginación.

Días así me recuerdan a la película Un día de furia, es curioso, pero de cierto modo me veo así, encadenando hechos que cada vez empeoran más mi momento sin ser del todo consciente de lo que hago. Decido a regañadientes finiquitar la jornada partiendo rumbo a la cama. El viaje se ha realizado con éxito, he llegado a mi lugar, pero ahora viene lo peor, la cama, la que siempre ha sido mi aliada, hoy no lo quiere ser, se torna incómoda, me absorbe, cuando intento conciliar el sueño me descarga energía...

Hoy... Hoy ha sido un día largo...