jueves, 7 de marzo de 2013

Momentos


Guardo en mi memoria el recuerdo de aquel momento. Ese instante en el que los miedos desaparecieron.
"Labios que están secos pero que aún están inquietos por querer besar"...

Esa frase resonaba en lo más profundo de mis pensamientos, mientras, lentamente, íbamos acortando la distancia que existía entre tu cuerpo y el mío.

Fueron segundos, pero fueron lo suficientemente largos para parecer una dulce eternidad.

Llegó el momento tan esperado y sentí como podía tocar el cielo. No duró más de unos pocos segundos, pero conseguimos parar el tiempo y transportarnos a nuestro pequeño edén.

Todavía siento tus manos abrazándome, mientras las respiraciones se aceleraban. Parece que fue ayer, pero ya han pasado muchos días.

Has marcado en mi piel tu aroma y no se disipa. El sabor a ti sigue impregnado en mis labios, pero necesito una dosis más para hacerlo infinito en mi.

Cada vez que siento tu ausencia me transporto a cada momento, cada uno ha sido diferente, intenso, peculiar y particular.

Me encanta dejar volar mi imaginación y volver a esos momentos...

martes, 19 de febrero de 2013

Momentos en la memoria.




A veces no basta con saber que esa persona está ahí. Los lazos afectivos nos empujan a necesitar crear lazos carnales. Una mirada, sonrisa, caricia, un abrazo... Es complicadamente sencillo cubrir esas necesidades, salvo que tengas como enemiga a la distancia. Añorar a esa persona es una tortura emocional complicada de sobrellevar, la única cura posible para tal es un reencuentro.

La calidez de esos gestos o momentos llenan y dan plenitud a los días, que tras la siguiente amarga despedida, se volverán lentamente tristes y vacíos. Nos pasamos la vida buscando un compañero, el complemento perfecto para nosotros mismos, aquello que nos da paz y tranquilidad y cuando lo encuentras es tan maravilloso que a veces somos incapaces de asimilarlo.

Los recuerdos, por más bonitos que sean se vuelven amargos cuando no tienes a tu complemento al lado para poder seguir creando más. Las horas no pasan, bueno sí lo hacen, pero el espacio tiempo parece que se transforman en una nueva forma, lenta, agonizante e incluso crispante. No se sabe en qué ocupar el tiempo, todo parece poco para llenar ese vacío que esa persona consigue ocupar con tan solo una caricia.

Intentas ocupar los minutos con nuevos hobbies u actividades, pero nada es suficiente. Ansiadamente se espera el próximo instante en que los compañeros se verán y vuelvan a ser uno solo fundiéndose en una mirada. Parando el tiempo en cada instante para hacer eternos los momentos que el tiempo guardará en la memoria.


domingo, 3 de febrero de 2013

El sol de mis noches.



Intento organizar en mi cabeza las mil ideas que me brotan, pero, tras un largo tiempo, decido parar, hacerme un cigarro, saborear la primera calada, soltar lentamente el humo y relajar la mirada.  he perdido la noción del tiempo hasta el límite de no saber si de día sale la luna o el sol y si la noche es alumbrada por las estrellas o por tu resplandor.

Tengo una nueva perspectiva de la vida, menos gris, menos negra, menos abstracta, las formas comienzan a tener armonía, las melodías sintonizan con mis neuronas, que además de enloquecer, se enriquecen con cada ápice de conocimiento desconocido que llega a ellas.

Es una sensación tan diferente a las experimentadas que incluso siento miedo, miedo a lo desconocido, sí, he de reconocerlo, pierdo el control sobre mi misma y dejo que mi subconsciente actúe en mi nombre, pero no puedo arrepentirme. Siento que toco las estrellas y su calor se adhiere a mi manos, las retiro por miedo a quemarme, pero un velo casi imperceptible me cubre por completo.

Siento un aura cuando estoy a tu lado, una paz que me llega de lo más profundo de tu mirada. Me observas fijamente y compartes conmigo miradas cómplices. Aquellas que tan solo los dos podemos descifrar. Me has convertido en participe de tus sueños e inquietudes. La sonrisa aflora sola. Tú y solamente tú eres el culpable de tal milagro.

La voz cálida que arropa tus palabras me calma mi helado corazón, no existe un escudo capaz de esquivar todo esto que me llega a través de ti. Miro al cielo y el viento, aliado nuestro, trae tu aroma hasta mi, recordándome que no estás lejos y que velas por mi....

Te doy mi SI para SIEMPRE y a cambio solo pido que te quedes conmigo. +

Voy a sumergirme en mis más profundos sueños, que nacen en mi mente, mientras, ansiosa, cuento las horas que faltan para volver a verte.

domingo, 13 de enero de 2013

The time.




El tiempo es el mejor aliado o el peor enemigo de las personas, puede hacernos crecer o volvernos tan diminutos que no se nos apreciaría ni con una lupa en su máximo aumento. Pero por suerte o desgracia es nuestra herramienta.
Nos marca el momento de ir, de venir, somos sus esclavos y los relojes su verdugo. Desde que nacemos y vamos creciendo sentimos esa necesidad de manipularlo, adelantarlo o retrasarlo, nunca estamos conformes, jamás es suficiente, a veces quizás sí.
Cuando estás en la adolescencia solo quieres llegar a la edad adulta para hacer todo, lo que sin darte cuenta, ya estás haciendo antes de llegar el momento indicado, eso puede causar una frustración prematura y una falta de ansias por devorar cada segundo. Cuando estás en la edad adulta añoras volver a ese tiempo en el que el tiempo lo marcaba un gruñido del estómago, pero por desgracia el juego tiene unas normas, y hay que seguirlas, podrás estancarte en el pasado, pero siempre avanzarás.
Intentas mentalizarte que todo llega a su debido momento, pero te niegas el mismo, por el ansia de ver resultados y como consecuencia cometes unos errores, unas veces más y otras veces menos drásticos para ti.
Hagamos lo que hagamos siempre transcurrirá con la perfección matemática, nos parezca que pasa más rápido o más lento.
Lo mejor ante una situación tan desigual, considero, que es sentarse y esperar, que venga lo que nunca ha sido y que nos muestre lo que tanto ansiamos.

martes, 1 de enero de 2013

Fire.



Comienza otro año. Y yo sigo quemándome por dentro. Encendiste las llamas que hoy no puedes sofocar.
Soplas, no eres consciente que eso me aviva. Me lanzas agua, pero no adviertes que es demasiado tarde...

Quemo todo aquello que toco, convierto en cenizas hasta lo más bello, pero a ti... A ti no soy capaz de abrasarte, te veo y te rodeo, te doy calor, te abrazo con mis suspiros.

Eres aquello que el fuego prefiere mantener con vida, por la eternidad de mis recuerdos. Consigues acercarte, intentas fundirte conmigo, quizás el miedo te frena, pero la pasión te empuja.
Te recibo en mis brazos y me apodero de ti.
Tierna satisfacción que dos almas sienten. Fuego y tierra unidos por el destino caprichoso.

Si me toca ser fuego, quiero que seas la tierra que deba recorrer.